Dolor irradiado, hormigueo y debilidad pueden indicar compromiso nervioso.

Qué es una hernia de disco y cómo se produce

La hernia de disco es una de las causas más frecuentes de dolor de espalda y de dolor irradiado hacia brazos o piernas. Aunque suele generar preocupación, no siempre requiere cirugía y, en muchos casos, puede manejarse con tratamientos conservadores. Comprender qué es una hernia de disco y cómo se origina ayuda a reducir la ansiedad y a tomar decisiones informadas.

La columna vertebral está compuesta por una serie de vértebras separadas por discos intervertebrales. Estos discos funcionan como amortiguadores: absorben impactos, permiten el movimiento y distribuyen las cargas que soporta el cuerpo. Cada disco tiene una parte central blanda y gelatinosa, rodeada por una capa externa más firme y resistente.

Con el paso del tiempo, el desgaste natural, ciertos movimientos repetitivos o una lesión puntual pueden debilitar la estructura del disco. Cuando la capa externa se fisura o se rompe, el material interno puede desplazarse hacia afuera. Este desplazamiento es lo que se conoce como hernia de disco. Si el material herniado entra en contacto con un nervio cercano, puede generar inflamación y dolor.

Por qué no todas las hernias generan síntomas

No todas las hernias de disco producen molestias. Muchas personas presentan hernias detectadas en estudios por imágenes realizados por otros motivos y nunca experimentan síntomas. El problema aparece cuando la hernia comprime o irrita un nervio, dando lugar a manifestaciones clínicas que varían según la ubicación y el grado de compromiso nervioso.

El tamaño de la hernia no siempre se correlaciona con la intensidad del dolor. En algunos casos, hernias pequeñas ubicadas en zonas sensibles pueden causar síntomas importantes, mientras que otras más grandes pueden pasar inadvertidas.

Síntomas según la región de la columna afectada

Cuando la hernia de disco se localiza en la región lumbar, suele provocar dolor que se irradia hacia la pierna, siguiendo el trayecto del nervio ciático. Este dolor puede describirse como punzante, eléctrico o quemante, y con frecuencia empeora al toser, estornudar, inclinarse o realizar ciertos movimientos.

Además del dolor, pueden aparecer hormigueo, adormecimiento o debilidad en la pierna o el pie. Estas sensaciones indican que el nervio está siendo afectado y requieren evaluación médica.

En el caso de las hernias cervicales, los síntomas pueden extenderse desde el cuello hacia el hombro, el brazo o la mano. Junto con el dolor, es posible experimentar sensación de quemazón, pérdida de fuerza o dificultad para realizar movimientos finos, como sujetar objetos pequeños.

Señales de alarma que requieren atención inmediata

Existen síntomas poco frecuentes, pero potencialmente graves, que requieren atención médica urgente. Entre ellos se encuentran la dificultad para controlar la vejiga o el intestino, la pérdida marcada de fuerza en una extremidad o la ausencia de sensibilidad en determinadas zonas del cuerpo.

Estos signos pueden indicar una compresión severa de los nervios y requieren una evaluación inmediata para evitar daños permanentes.

Factores que favorecen la aparición de una hernia de disco

Las causas de la hernia de disco son múltiples. El envejecimiento es uno de los factores principales, ya que los discos pierden hidratación y elasticidad con los años, volviéndose más vulnerables a lesiones.

Otros factores incluyen el levantamiento de peso sin una técnica adecuada, los movimientos bruscos, las posturas mantenidas durante largos períodos, el sedentarismo y la falta de fortalecimiento de la musculatura que sostiene la columna. El tabaquismo y el exceso de peso también pueden contribuir al deterioro de los discos intervertebrales.

Cómo se realiza el diagnóstico

El diagnóstico de la hernia de disco se basa en la historia clínica y el examen físico. El profesional evalúa la localización del dolor, la fuerza muscular, la sensibilidad y los reflejos para identificar qué nervio podría estar comprometido.

Los estudios por imágenes, como la resonancia magnética, pueden ser útiles para confirmar el diagnóstico y evaluar la extensión de la hernia. Sin embargo, no siempre se solicitan de entrada si los síntomas son claros, leves o están en mejoría.

Tratamiento conservador: la primera opción

En la mayoría de los casos, el tratamiento inicial es conservador. Esto incluye reposo relativo, evitando actividades que agraven el dolor, junto con el uso de analgésicos y antiinflamatorios para aliviar los síntomas. En algunos casos, se indican medicamentos específicos para el dolor de origen nervioso.

La fisioterapia cumple un rol fundamental en el manejo de la hernia de disco. A través de ejercicios guiados, se busca fortalecer la musculatura, mejorar la movilidad, corregir posturas y reducir la carga sobre la columna vertebral.

Infiltraciones y otras alternativas

Cuando el dolor es persistente y limita de forma significativa la actividad diaria, pueden considerarse infiltraciones con medicamentos antiinflamatorios. Estas intervenciones se aplican cerca del nervio afectado con el objetivo de disminuir la inflamación y aliviar los síntomas.

Estas opciones no son necesarias en todos los casos, pero pueden ser útiles como parte de un enfoque escalonado antes de considerar una cirugía.

Cuándo se indica la cirugía

La cirugía se reserva para situaciones específicas. Generalmente se considera cuando el dolor es intenso y no mejora después de varias semanas de tratamiento conservador, o cuando existe un déficit neurológico progresivo, como pérdida de fuerza o sensibilidad.

El objetivo de la intervención quirúrgica es liberar el nervio comprimido mediante la extracción del material herniado. Las técnicas actuales permiten procedimientos cada vez más precisos y menos invasivos, con tiempos de recuperación variables según cada caso.

Evolución y pronóstico

La evolución de la hernia de disco suele ser favorable. En muchos casos, el propio organismo reabsorbe parte del material desplazado y los síntomas disminuyen de forma progresiva con el tiempo.

Un abordaje adecuado, individualizado y sostenido en el tiempo permite recuperar la funcionalidad, reducir el dolor y prevenir recaídas. La combinación de tratamiento médico, rehabilitación y cambios en los hábitos diarios es clave para una recuperación efectiva.

Fuente: Mayo Clinic

 

 

Conoce Nuestros Planes

Gracias a las coberturas médicas internacionales, hoy es posible complementar el seguro médico local con el seguro médico internacional. Con más de 560 centros médicos de excelencia con coberturas quirúrgicas y tratamientos de alta complejidad, Access One brinda cobertura médica en los mejores centros de salud del mundo.

¿Quieres saber más acerca de nuestros planes de cobertura médica?

 

Conoce Nuestros Planes