Durante muchos años, el cáncer de estómago —también conocido como cáncer gástrico— fue considerado una enfermedad que afectaba principalmente a personas mayores. Sin embargo, en los últimos años se ha observado un aumento de casos en adultos menores de 50 años, una tendencia que también se repite en otros cánceres del sistema digestivo.
Si bien este cambio genera preocupación, los especialistas aclaran que la incidencia total del cáncer gástrico se mantiene relativamente estable. Lo que está cambiando es el perfil de las personas diagnosticadas, lo que plantea nuevos desafíos para la prevención, el diagnóstico y el tratamiento.
Cambios en los factores de riesgo
Uno de los aspectos más investigados es el rol del estilo de vida y la alimentación. En las últimas décadas, la dieta moderna ha incorporado una mayor cantidad de alimentos ultraprocesados, que pueden favorecer la inflamación crónica y alterar la microbiota intestinal, es decir, el conjunto de microorganismos que cumplen funciones clave en la digestión y la salud general.
Estos cambios pueden aumentar el riesgo de desarrollar enfermedades gastrointestinales a lo largo del tiempo. Además, algunos aditivos presentes en este tipo de alimentos podrían generar daño celular, mientras que el desplazamiento de nutrientes protectores como la fibra, las vitaminas y los antioxidantes también juega un papel relevante.
Aun así, los factores de riesgo tradicionales siguen siendo importantes. Entre ellos se encuentran la infección por Helicobacter pylori, el tabaquismo, el consumo frecuente de alimentos ahumados o muy preservados, la obesidad y el consumo excesivo de alcohol.
Lo llamativo es que muchos adultos jóvenes diagnosticados con cáncer gástrico no presentan estos factores clásicos, lo que ha llevado a profundizar la investigación sobre influencias ambientales y hábitos cotidianos.
La dificultad del diagnóstico temprano
Detectar el cáncer de estómago en etapas iniciales continúa siendo un reto, especialmente en personas jóvenes. Los síntomas suelen ser inespecíficos y leves, como indigestión persistente, sensación de hinchazón, ardor o molestias en la parte superior del abdomen que no mejoran con tratamientos habituales.
Cuando estos síntomas se prolongan por varias semanas o se acompañan de señales de alarma —como pérdida de peso inexplicada, vómitos o dolor abdominal intenso— es fundamental realizar estudios médicos. El método diagnóstico de referencia es la endoscopía digestiva alta con toma de biopsia.
La falta de síntomas claros en las etapas tempranas puede retrasar el diagnóstico, haciendo que algunos pacientes lleguen a la consulta en fases más avanzadas de la enfermedad.
Tratamientos más precisos y personalizados
El abordaje del cáncer gástrico no depende tanto de la edad del paciente, sino del estadio del tumor, su localización y sus características biológicas. La cirugía continúa siendo un pilar fundamental cuando la enfermedad está localizada.
En los últimos años, los avances en técnicas quirúrgicas mínimamente invasivas y robóticas han permitido mejorar la recuperación y la calidad de vida posterior al tratamiento. Además, nuevas formas de reconstrucción digestiva buscan optimizar la absorción de nutrientes, reducir el reflujo y facilitar una alimentación más cercana a la habitual.
En los casos más avanzados, el análisis molecular del tumor permite identificar biomarcadores que ayudan a definir si el paciente puede beneficiarse de terapias dirigidas o inmunoterapia, logrando tratamientos más personalizados y eficaces.
También existen terapias innovadoras para situaciones específicas, como la quimioterapia intraperitoneal hipertérmica (HIPEC), que combina cirugía con quimioterapia localizada para eliminar células tumorales residuales en la cavidad abdominal.
La importancia de la atención especializada
Dado que el cáncer gástrico no es una enfermedad frecuente, los mejores resultados suelen lograrse cuando el tratamiento se realiza en centros con equipos multidisciplinarios experimentados. La coordinación entre cirujanos, oncólogos clínicos y especialistas en radioterapia permite diseñar planes de tratamiento adaptados a cada persona.
Un mensaje de esperanza
Aunque el cáncer de estómago sigue siendo una enfermedad grave, los avances en diagnóstico, cirugía y medicina de precisión están mejorando de forma sostenida la sobrevida y la calidad de vida de los pacientes.
Reconocer los síntomas persistentes, no subestimarlos y consultar a tiempo puede marcar una diferencia significativa. La información, la detección temprana y el acceso a atención especializada son claves para enfrentar esta enfermedad con mayores probabilidades de éxito.
Fuente: Mayo Clinic
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