Destruir tejido tumoral con pulsos de ultrasonido, sin introducir una aguja en la lesión ni aplicar calor, parece una idea poco intuitiva. Esa es la base de la histotripsia, una tecnología de ultrasonido focalizado que produce una ablación mecánica y no térmica.
¿Cómo puede el ultrasonido destruir tejido?
La histotripsia concentra pulsos de ultrasonido de alta intensidad en una zona definida. Esos pulsos generan nubes de microburbujas que se forman y colapsan rápidamente, un fenómeno de cavitación que fragmenta mecánicamente el tejido dentro del volumen tratado.
En octubre de 2023, la FDA autorizó mediante la vía De Novo el sistema Edison para la destrucción no invasiva de tumores hepáticos, incluidos tumores no resecables, mediante un proceso mecánico no térmico de ultrasonido focalizado. La autorización regulatoria describe el uso del dispositivo; no implica que la técnica sea apropiada para todos los tumores ni que reemplace otras alternativas oncológicas.
¿Qué ve el equipo médico durante el procedimiento?
El tratamiento se planifica con imágenes. El equipo debe identificar la lesión, delimitar el volumen objetivo y comprobar que puede visualizarse y tratarse de manera adecuada con el sistema. Durante el procedimiento, la ecografía ayuda a orientar la energía hacia la zona planificada.
La decisión clínica depende de múltiples factores, como la ubicación de las lesiones, su relación con estructuras cercanas, la extensión de la enfermedad y los objetivos generales del tratamiento. La histotripsia puede formar parte de un plan que también incluya cirugía, tratamientos sistémicos, radioterapia u otras técnicas de ablación.
“No invasiva” no significa “sin riesgos”
La FDA clasifica al sistema como un dispositivo de destrucción no invasiva de tejido porque la energía se aplica desde fuera del cuerpo. Sin embargo, sigue siendo un procedimiento médico que requiere evaluación, planificación, personal entrenado, monitoreo y seguimiento.
También es fundamental evitar una confusión frecuente: destruir una lesión no equivale automáticamente a curar un cáncer. El pronóstico depende del tipo de tumor, de si la enfermedad es primaria o metastásica, de su extensión y del conjunto de tratamientos que formen parte del plan oncológico.
¿Por qué puede justificar una consulta en otro centro?
Las tecnologías recientes suelen concentrarse inicialmente en instituciones con equipamiento y experiencia específicos. En histotripsia, además del dispositivo, importa la capacidad para seleccionar pacientes, revisar imágenes y coordinar el caso con oncología, cirugía hepatobiliar, radiología intervencionista y otras especialidades cuando corresponda.
Para una persona que evalúa viajar, la pregunta central no debería ser solamente dónde está disponible la tecnología, sino si su caso es razonable para una evaluación con esa técnica. Una revisión remota de estudios puede ayudar a definirlo antes de organizar el traslado.
Qué conviene aclarar antes de viajar
Si un centro considera la histotripsia, conviene preguntar qué estudios necesita revisar, cuál sería el objetivo del procedimiento dentro del plan oncológico, qué alternativas se evaluaron, qué riesgos se consideran relevantes y cómo será el seguimiento.
La logística también importa: un tratamiento técnicamente no invasivo puede requerir estudios previos específicos, anestesia o sedación según el caso, observación posterior y coordinación con el equipo médico del lugar de residencia.
Una forma distinta de realizar una ablación
La histotripsia introduce un mecanismo diferente para destruir tejido: energía acústica focalizada que produce un efecto mecánico, sin depender del calentamiento o el enfriamiento del tumor. Su lugar exacto frente a otras estrategias seguirá definiéndose con la evidencia y la experiencia clínica, por lo que la selección del paciente y el contexto oncológico siguen siendo fundamentales.
Contenido informativo. La indicación de cada procedimiento o tratamiento debe definirse de manera individual por el equipo médico tratante.
