Lun. Abr 13th, 2026

Expertos explican cómo proteger la salud del corazón en pacientes oncológicos

A medida que los tratamientos contra el cáncer mejoran y logran mayores tasas de supervivencia, surge un nuevo desafío: proteger la salud de los órganos que pueden verse afectados por las terapias, especialmente el corazón.

La cardio-oncología —una disciplina que integra la cardiología y la oncología— se enfoca precisamente en prevenir, detectar y tratar los efectos cardiovasculares relacionados con el cáncer y sus tratamientos. Especialistas de Mayo Clinic destacan que comprender la relación entre el cáncer y el corazón es fundamental para mejorar la calidad de vida a largo plazo.

A continuación, tres puntos clave que toda persona en tratamiento oncológico debería conocer.

1. Existe una “red de factores de riesgo” compartidos

El cáncer y las enfermedades cardiovasculares comparten múltiples factores de riesgo. Entre ellos se encuentran hábitos de vida que influyen directamente en ambas condiciones.

El tabaquismo es uno de los ejemplos más claros: aumenta el riesgo de diversos tipos de cáncer, pero también de enfermedad coronaria, infarto y enfermedad arterial periférica.

Otros factores incluyen:

  • Sobrepeso u obesidad

  • Colesterol elevado

  • Consumo excesivo de alcohol

  • Alimentación poco equilibrada

  • Falta de actividad física

  • Privación crónica del sueño

Adoptar un estilo de vida saludable no solo reduce el riesgo de enfermedad cardíaca, sino también la probabilidad de desarrollar cáncer o sufrir una recaída.

La actividad física merece una mención especial. Estudios han demostrado que el ejercicio regular puede:

  • Disminuir el riesgo de daño cardíaco durante el tratamiento

  • Reducir la probabilidad de recurrencia del cáncer

  • Mejorar los resultados cardiovasculares generales

Además, la relación entre cáncer y corazón es bidireccional. Algunas enfermedades cardíacas pueden aumentar el riesgo de cáncer, y el propio cáncer puede afectar el sistema cardiovascular incluso antes de iniciar tratamiento.

2. Durante el tratamiento, se pueden aplicar estrategias para proteger el corazón

Los avances médicos permiten hoy reducir considerablemente el riesgo de daño cardíaco asociado a ciertas terapias oncológicas.

Algunas estrategias incluyen:

Terapias dirigidas

El uso de tratamientos más específicos que atacan células tumorales y minimizan el daño a tejidos sanos.

Ajustes en la quimioterapia

Espaciar determinados medicamentos para permitir que el corazón se recupere entre ciclos.

Medicamentos cardioprotectores

Fármacos que ayudan a disminuir el impacto de la quimioterapia en el músculo cardíaco.

Técnicas de protección en radioterapia

Métodos como el control de la respiración o posiciones específicas del cuerpo permiten alejar el corazón del área irradiada.

Estas medidas han mejorado significativamente la seguridad tanto en adultos como en pacientes pediátricos.

3. Inteligencia artificial y dispositivos portátiles: el futuro de la prevención

La tecnología está transformando el seguimiento cardiovascular en pacientes con cáncer. Uno de los objetivos actuales es identificar, incluso antes de iniciar el tratamiento, qué personas tienen mayor riesgo de desarrollar complicaciones cardíacas.

La inteligencia artificial puede analizar estudios como el electrocardiograma y detectar cambios sutiles en la función cardíaca que podrían pasar desapercibidos en una evaluación convencional.

Por otro lado, los dispositivos portátiles o “wearables” ofrecen una herramienta prometedora para el monitoreo continuo. Estos dispositivos podrían alertar tanto a pacientes como a equipos médicos ante alteraciones cardíacas tempranas, permitiendo intervenir antes de que aparezcan complicaciones graves.

Dado que algunos sobrevivientes de cáncer mantienen riesgo cardiovascular durante años, contar con métodos de seguimiento más accesibles y sostenibles es clave.

Un enfoque integral para una vida más saludable

El progreso en cardio-oncología ha sido notable en la última década. Hoy se comprende mejor cómo prevenir y manejar el riesgo cardíaco asociado al cáncer y sus tratamientos.

El objetivo no es solo tratar el tumor, sino proteger la salud integral del paciente a largo plazo. Un enfoque que combine prevención, vigilancia personalizada y tecnología avanzada permite ofrecer mejores resultados y mayor calidad de vida.

Cuidar el corazón es parte esencial del cuidado del cáncer. Informarse y trabajar en conjunto con el equipo médico puede marcar una diferencia significativa en el bienestar presente y futuro.

Fuente: Mayo Clinic

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por Emma DTV

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