La prevención cardiovascular empieza antes de que aparezcan los síntomas
Las enfermedades cardíacas son una de las principales causas de muerte en hombres y mujeres y suelen desarrollarse de manera silenciosa durante años. Muchas personas llegan por primera vez al cardiólogo tras un estudio alterado, falta de aire o palpitaciones, pero la consulta no debería darse solo cuando algo va mal. Visitar a un especialista también puede ser clave para prevenir o detectar a tiempo problemas del corazón.
Según especialistas en cardiología preventiva, una evaluación temprana permite analizar el riesgo cardiovascular de forma personalizada, teniendo en cuenta antecedentes familiares, historia clínica y factores propios de cada persona.
Síntomas que indican que es momento de pedir turno
Existen señales claras que ameritan una consulta con un cardiólogo. Entre las más frecuentes se encuentran el dolor en el pecho, la falta de aire, las palpitaciones o la sensación de latidos irregulares.
También hay síntomas más sutiles, como una disminución de la tolerancia al ejercicio, cansancio excesivo o sensación de fatiga sin causa aparente, que pueden ser manifestaciones tempranas de una enfermedad cardiovascular.
Además, muchas personas consultan simplemente por inquietud frente a resultados de laboratorio o por saber si tienen mayor riesgo debido a antecedentes familiares, algo completamente válido y recomendable.
Antecedentes familiares: una alerta temprana
Si existe historia familiar de enfermedad cardíaca, infarto, aneurismas o enfermedades de la aorta, no hay una edad “demasiado temprana” para consultar. Cuanto antes se identifique el riesgo, mayores son las posibilidades de actuar de forma preventiva, ya sea con cambios en el estilo de vida, seguimiento médico o tratamiento específico.
Hoy, hablar de salud en la familia es más común que en el pasado, y eso permite que hijos e hijas tengan más información para cuidar su corazón desde jóvenes.
Qué ocurre en la primera consulta con un cardiólogo
La primera visita suele incluir una entrevista clínica detallada, revisión de antecedentes familiares y personales, un examen físico y la evaluación de estudios previos, como análisis de sangre.
En algunos casos, una sola consulta es suficiente para evaluar el riesgo cardiovascular y definir pautas de cuidado. En otros, puede detectarse una condición genética, como trastornos del colesterol, que requieren controles periódicos y seguimiento especializado.
Hipertensión y colesterol: cuándo consultar a un especialista
Conocer los valores de presión arterial es fundamental, ya que la hipertensión no tratada puede generar complicaciones a largo plazo. Si la presión no se controla adecuadamente con el médico clínico, consultar a un cardiólogo puede ser un paso importante.
En cuanto al colesterol, un valor de LDL mayor a 190 mg/dL justifica una evaluación especializada. También existen estudios más específicos, como la apolipoproteína B (ApoB) y la lipoproteína(a), que ayudan a estimar con mayor precisión el riesgo cardiovascular, siempre interpretados en el contexto de la historia personal y familiar.
Pruebas de esfuerzo y estudios cardíacos: en qué casos se indican
Las pruebas de esfuerzo suelen indicarse cuando una persona presenta dolor en el pecho o falta de aire al realizar actividad física, para determinar si esos síntomas tienen origen cardíaco.
Existen distintos tipos de estudios, incluidos tests de esfuerzo y tomografías especializadas del corazón. La elección depende de cada caso y del criterio médico.
La importancia de actuar a tiempo
La enfermedad coronaria no aparece de un día para otro: es el resultado de un proceso lento de acumulación de placas en las arterias que puede durar décadas. Por eso, la prevención debería comenzar temprano, idealmente desde la juventud, incorporando hábitos como actividad física regular, una alimentación equilibrada, baja en sal y rica en vegetales y proteínas magras.
Pensar en la salud del corazón no es solo para la adultez media o avanzada: nunca es demasiado pronto para prevenir.
Síntomas de alarma que requieren atención urgente
Algunos síntomas pueden indicar un evento cardíaco grave y requieren atención inmediata. Entre ellos se incluyen:
- Dolor u opresión en el pecho
- Falta de aire repentina
- Dolor que se irradia a brazos, espalda, cuello o mandíbula
- Mareos, debilidad intensa o desmayos
- Sudor frío, náuseas o sensación de indigestión
Ante la aparición súbita de estos signos, es fundamental buscar ayuda de emergencia de inmediato. En otros casos, síntomas persistentes como presión en el pecho durante horas o días también deben motivar una consulta médica sin demora.
Fuente: New York Presbyterian
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